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Resolución 1843 de 2025 · Artículo 5

Pausas activas para manos: guía de ejercicios

Las manos son la herramienta que más se usa y la que menos se descansa. Y desde 2025 el programa de pausas activas dejó de ser una buena práctica para convertirse en una obligación del empleador.

Persona realizando un ejercicio de estiramiento de manos y muñecas durante una pausa activa en el puesto de trabajo
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Pausas activas en manos: guía esencial para cuidarlas

5 minutos 26 segundos · resumen en audio de esta guía

Explica por qué las manos concentran el riesgo en trabajo repetitivo, qué exige la norma al empleador y cómo se documenta el programa. Si prefiere el detalle escrito, está todo más abajo.

Las pausas activas se han vendido durante años como un detalle de bienestar corporativo. Desde la Resolución 1843 de 2025 son otra cosa: el Artículo 5 incluye entre las obligaciones del empleador implementar y ejecutar un programa de pausas activas durante la jornada laboral. No es una recomendación, y no depende del tamaño de la empresa.

Resolución 1843 de 2025 · Artículo 5
El empleador debe implementar y ejecutar el programa de pausas activas durante la jornada laboral, respetando la libertad de conciencia y de credo de cada trabajador.

Ese último inciso no es decorativo: significa que el programa no puede imponer contenidos ajenos al ejercicio físico —ni meditación guiada de corte religioso, ni dinámicas que un trabajador pueda objetar por convicción—. La pausa activa se ofrece; la participación no se fuerza.

Por qué las manos concentran el riesgo

En un puesto de digitación o de trabajo manual repetitivo, las manos hacen miles de movimientos por turno con un recorrido mínimo y sin cambio de postura. Es la combinación que más carga acumula: alta frecuencia, bajo rango de movimiento y ausencia de recuperación.

A diferencia de la espalda —donde el dolor avisa temprano— la mano tolera mucho antes de doler, y cuando aparece el síntoma el proceso ya lleva tiempo instalado. Por eso la pausa activa de manos no es un descanso: es la única recuperación que ese tejido recibe en toda la jornada.

Esta guía es material de apoyo, no un tratamiento. Si ya hay dolor persistente, hormigueo, pérdida de fuerza o despertares nocturnos por molestia en la mano, eso no se resuelve con ejercicios: requiere valoración médica. Los ejercicios previenen, no curan.

Un minuto, sin equipo

Siete ejercicios para hacer en el puesto

Cada uno se sostiene entre 10 y 15 segundos. Todos se hacen sentado y sin soltar el puesto de trabajo. La serie completa toma alrededor de un minuto.

  1. 1

    Apertura y cierre

    Abra la mano estirando los cinco dedos al máximo y ciérrela en puño suave. Diez repeticiones. Moviliza todas las articulaciones de los dedos.

  2. 2

    Estiramiento de flexores

    Brazo extendido, palma al frente y dedos hacia arriba. Con la otra mano tire suavemente de los dedos hacia usted. Se siente en la cara interna del antebrazo.

  3. 3

    Estiramiento de extensores

    Mismo brazo extendido pero con la mano hacia abajo. Tire con suavidad del dorso hacia usted. Se siente en la cara externa del antebrazo.

  4. 4

    Círculos de muñeca

    Puños cerrados, gire las muñecas cinco veces en cada sentido. Lento: la velocidad no aporta nada y puede molestar.

  5. 5

    Separación de dedos

    Manos apoyadas en la mesa, separe los dedos todo lo posible y vuelva a juntarlos. Trabaja los músculos de la palma, que casi nunca se movilizan.

  6. 6

    Oposición del pulgar

    Toque con la punta del pulgar la de cada dedo, uno por uno, ida y vuelta. El pulgar es el que más carga soporta y el que menos se estira.

  7. 7

    Sacudida final

    Deje las manos colgando y sacúdalas con soltura cinco segundos. Relaja lo que quedó en tensión.

Ninguno debe doler. El estiramiento se siente como una tensión suave y sostenida; si aparece dolor, punzada u hormigueo, hay que parar y consultar. Y sirve más una pausa cada hora que una de diez minutos al final del turno: la recuperación depende de la frecuencia, no de la duración.

Para el área de SST

Cómo se documenta el programa

Hacer pausas activas y poder demostrarlo son dos cosas distintas. En una inspección solo cuenta la segunda.

Punto de partida

Qué cargos lo necesitan y por qué

El programa se justifica desde la matriz de peligros: qué cargos tienen carga biomecánica por movimiento repetitivo. No es un beneficio general, es un control para una exposición identificada.

Ejecución

Registro de las sesiones

Fecha, área, duración y participantes. Es lo que demuestra que el programa se ejecuta y no solo que existe en un documento.

Dentro de jornada

En horario laboral

La norma dice «durante la jornada laboral». Programarlas en el horario de almuerzo o al terminar el turno no cumple: pasan a ser tiempo del trabajador.

Cierre del ciclo

Seguimiento clínico

El programa se evalúa con el diagnóstico de condiciones de salud y con la evaluación osteomuscular de los exámenes periódicos. Sin ese contraste no hay forma de saber si funciona.

La evaluación osteomuscular del examen periódico es lo que mide si el programa está funcionando o si la carga sigue acumulándose.

Exámenes periódicos ocupacionales en Bogotá
La señal de alarma

Cuándo la pausa activa ya no es suficiente

Hay un punto en el que el problema dejó de ser de fatiga y pasó a ser clínico. Estas señales requieren valoración médica, no más ejercicios:

  • Hormigueo o adormecimiento en dedos, sobre todo si despierta por la noche.
  • Pérdida de fuerza: se caen objetos, cuesta abrir un frasco o sostener una herramienta.
  • Dolor que persiste después del descanso o del fin de semana.
  • Hinchazón o chasquido al mover un dedo o la muñeca.
  • Molestia que aparece cada vez más temprano en la jornada.

Cuando aparece cualquiera de ellas, lo que corresponde es una evaluación médica ocupacional que valore el caso frente a la exposición real del cargo. Si el hallazgo se relaciona con la labor, el médico emitirá recomendaciones y restricciones, y el empleador tiene 20 días hábiles para adaptar las condiciones de trabajo (Artículo 5, literal f).

Si además hay molestias de espalda o cuello en el mismo puesto, conviene mirarlo en conjunto: las diez enfermedades por lesiones de espalda más frecuentes en el trabajo.

Preguntas frecuentes

Dudas sobre las pausas activas

¿Las pausas activas son obligatorias en Colombia?

Sí. El Artículo 5 de la Resolución 1843 de 2025 incluye entre las obligaciones del empleador implementar y ejecutar el programa de pausas activas durante la jornada laboral. No depende del tamaño de la empresa.

¿Cada cuánto deben hacerse?

La norma no fija una frecuencia. El criterio técnico es que sirve más una pausa breve cada hora que una larga al final del turno: la recuperación del tejido depende de la frecuencia, no de la duración acumulada. La frecuencia concreta se define según la carga de cada cargo.

¿Se pueden hacer en el horario de almuerzo?

No cumplen ahí. La norma dice «durante la jornada laboral». Si se programan en el almuerzo o al terminar el turno, dejan de ser tiempo de trabajo y pasan a ser tiempo del trabajador.

¿Un trabajador puede negarse a participar?

El propio Artículo 5 obliga a respetar la libertad de conciencia y de credo al ejecutar el programa. La pausa activa se ofrece y se facilita; el contenido no puede incluir prácticas que el trabajador pueda objetar por convicción.

¿Cuánto duran estos ejercicios?

La serie completa toma alrededor de un minuto. Cada ejercicio se sostiene entre 10 y 15 segundos, se hace sentado y no requiere equipo ni salir del puesto.

¿Los ejercicios previenen el síndrome del túnel del carpo?

Las pausas activas son una de las medidas de control de la carga biomecánica, junto con el diseño del puesto, la rotación de tareas y el ritmo de trabajo. Por sí solas no sustituyen a las demás, y no tratan una patología ya instalada: si hay síntomas, corresponde valoración médica.

¿Qué se registra para una inspección?

La justificación del programa desde la matriz de peligros, el registro de las sesiones —fecha, área, duración y participantes— y el contraste con el diagnóstico de condiciones de salud y la evaluación osteomuscular de los exámenes periódicos.

¿Qué pasa si un trabajador ya tiene síntomas?

Corresponde una evaluación médica ocupacional que valore el caso frente a la exposición del cargo. Si el hallazgo se relaciona con la labor, el médico emite recomendaciones y restricciones, y el empleador tiene 20 días hábiles para adaptar las condiciones (Artículo 5, literal f).

¿Su programa de pausas activas tiene respaldo clínico?

Somos una IPS habilitada por la Secretaría Distrital de Salud de Bogotá. La evaluación osteomuscular de los exámenes periódicos es lo que mide si el programa está funcionando.

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